Castillo de Castañares de las Cuevas

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En la margen izquierda del río Iregua, desde Castañares hasta Islallana, se alzan unos potentes farallones de conglomerados en los que se han formado de manera natural numerosas y amplias covachas que el hombre ha aprovechado, posiblemente desde tiempos remotos, pero especialmente en la Alta Edad Media.

Se configuró así un importante conjunto rupestre en el que sobresalen dos construcciones: la ermita de San Esteban de Viguera y las Torres Fuertes de Castañares de las Cuevas.

Las Torres Fuertes se hallan a una distancia aproximada de 500 m. de Castañares, en las paredes de un barranco que penetra en la Sierra de Moncalvillo. Forman un complejo defensivo que se completa con cuevas y pasadizos artificiales, hoy en día arruinados por los continuos desprendimientos de la roca, el último importante ocurrido en 1931.

La planta de la edificación es irregular y se acomoda al trazado de la roca y a las covachas naturales existentes que cierran sus muros. Se divide en dos recintos de diferentes dimensiones. El primero y más amplio tiene una torre en el extremo E. y un muro que cierra una extensa covacha (22 x 15 m.) en la que hay una fuente.

El segundo espacio, que tiene aspecto de torre, está unido al anterior por un corredor de 13 m. Su forma es irregular (10 x 11 m.) y su orientación es S-E-, diferente a la del espacio anterior que es S.

Unida a este recinto hay una habitación más pequeña y a distinto nivel (6,50x 7.50 m.).

La planta de la edificación es irregular y se acomoda al trazado de la roca y a las covachas naturales existentes que cierran sus muros. Se divide en dos recintos de diferentes dimensiones. El primero y más amplio tiene una torre en el extremo E. y un muro que cierra una extensa covacha (22 x 15 m.) en la que hay una fuente. El segundo espacio, que tiene aspecto de torre, está unido al anterior por un corredor de 13 m. Su forma es irregular (10 x 11 m.) y su orientación es S-E-, diferente a la del espacio anterior que es S. Unida a este recinto hay una habitación más pequeña y a distinto nivel (6,50x 7.50 m.).

En la actualidad, es imposible saber la distribución interior del conjunto, porque no existen paredes divisorias ni siquiera testigos, excepto un breve muro en el primer recinto.

En cuanto al alzado de los muros, estos están construidos en manipostería con ripios y sillería en los esquinazos, jambas y dovelas de puertas y ventanas. Se utilizó piedra caliza porosa y cantos de río partidos. En los interiores se aprecia el rejuntado con yeso de la manipostería. Los dos recintos y el torreón E. estaban divididos en tres plantas holladeras, hoy perdidas, a juzgar por los mechinales y ventanas existentes.

El torreón E. tenia una puerta de acceso al segundo piso que se comunica al exterior con las viviendas rupestres aledañas y otra probable que daba al interior del fortín. La escasa iluminación de la planta baja se obtenía por medio de una aspillera con abocinamiento en esviaje hacia el interior y otra más amplia en el segundo piso, que al interior es abocinada y cuadrada con los ángulos superiores achaflanados a bocel. En la parte superior externa hay un resalte por retranqueo del muro que pudo haber servido de barbacana.

El espacio contiguo a la torre tenía también doble acceso: uno a la planta baja en arco de medio punto al exterior y rebajado al interior, y otro a la segunda planta que ha perdido el dovelaje, pero que suponemos de medio punto. Se explica esta circunstancia por la configuración irregular del terreno. La planta baja carece de iluminación y la segunda tiene cuatro aspilleras abocinadas al interior, como las del torreón, completamente irregulares. El piso superior tiene una amplia abertura en el lado O. que comunicaba con el cadalso exterior del que todavía se conserva en parte el entramado de madera que lo soportaba.

Un corredor de 2 m. de anchura une las segundas plantas de ambos recintos. La torre S-W. ofrece un aspecto más habitable y palaciego que el del resto del fortín. La planta baja (5 x 9 m. aprox.) tiene una puerta de ingreso sin dovelaje. La planta noble multiplica la superficie de la baja al aprovechar el rellano de la covacha. Posee un amplio ventanal geminado con arquillos de medio punto y dos bancos de piedra adosados.

Tiene también dos aspilleras, una en el mismo muro y otra, en esviaje, en el lado N-E. La tercera planta, muy arruinada, conserva una abertura en el extremo S-E.

En el testamento de la reina Da Estefanía, mujer del rey García el de Nájera, de 1060, se cita la Cueva de Peros y Castañares, donados a Santa María la Real de Nájera.

El estilo constructivo sigue fórmulas del románico en arcos y ventanas pero la carencia de bóvedas, motivos ornamentales u otros elementos dificulta la datación. Es muy probable que se trate de una fortaleza de finales del siglo XII, como afirma Cabañero Subiza, y un buen ejemplo de la utilización de un soporte rupestre en la construcción de castillos en La Rioja, junto a los ejemplos de Viguera e Inestrillas. Pero sería reelaborada después en tiempos del señorío de los Zúñiga, acaso en época de Iñigo Ortiz de Zúñiga, a mediados del siglo XIV. Aunque Pellicer las supone anteriores a la Batalla de las Navas, haciendo por cierto una curiosa valoración de su inexpugnabilidad.

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