Monasterio de Santa María de Valvanera

En el Monasterio de Valvanera, antigua Abadía Benedictina, se venera la imagen de “Nuestra Señora de Valvanera”, Patrona de La Rioja, coronada por el cardenal Hildebrando Antoniutti el día 16 de octubre de 1954 en el Paseo Príncipe de Vergara, el Espolón de Logroño, en una histórica ceremonia que contó con la presencia del entonces Jefe del Estado Español, general Franco, actuando como madrina su esposa, doña Carmen Polo.

monasterio de valvanera

Lugar de peregrinación. Hostería. Excelentes parajes para el veraneo y para la práctica de la caza de codorniz, perdiz y conejo y de la pesca de trucha barbo y anguila.

También fue Alfonso VI el gran promotor de Valvanera. Probablemente, unos ermitaños parecidos a los emilianenses ocuparon este valle cultivando sus estrechas parcelas junto al río; después de la reconquista de Nájera en 923 y propicio ya el paraje a la quietud monacal, dicen que más de cien monjes obedecían al abad a finales del siglo X.

No lejos apareció una imagen de Santa María, tal vez olvidada allí desde la persecución agarena, en torno a cuyo hallazgo y al roble que la guardaba ha tejido la tradición una bella secuencia.

“Dicen que merodeaba por estos abruptos montes un bandido famoso por sus despiadados robos, que se llamaba Nuño Óñez. Una mañana, apostado tras la maleza, planeaba un asalto contra un labriego que llegaba con su yunta para la arada Vio que el labrador se ponía de rodillas para ofrecer al cielo su jornada y quedó el ladrón atónito con el ejemplo y más por una luz interior que le empujaba a cambiar de vida.

Se internó en el valle y ocupó una cueva llamada de Trómbalos con ánimo de hacer penitencia. Su fama de penitente corrió por la comarca y vino a juntársele en la austeridad y a compartir el mismo techo un clérigo de Brieva, llamado Domingo. Un día recibió Domingo aviso de un ángel para que, subiendo río arriba, buscasen junto a una fuente un roble corpulento de cuyo tronco hacían morada las abejas: en él encontrarían una imagen de María.

Obedecieron los penitentes y encontraron la bella imagen en cuyo honor levantaron la primera edícula de Valvanera”.

Al encuentro de la imagen y a su culto inicial siguió una riada de peregrinos de todos los ángulos del reino: Pamplona, Nájera, Castilla, Bureba, Montes de Oca.

No faltaron a la cita los reyes y señores con sus mercedes y privilegios; se crea una amplia red de influencia en granjas de pan y vino, de eras salineras y una gran cabaña de ganado. El 1 de mayo de 1092 firmaba el rey Alfonso VI, en San Salvador de Oña, un privilegio en que confiesa su deseo de “devolver al monasterio fundado de antiguo y decaído de su prístina nobleza la grandeza que le corresponde por su antigüedad”; para ello establece un amojonamiento de pastos para la promoción de sus rebaños en dehesas comunes con las villas de Matute, Anguiano, Canales, Montenegro, Brieva, Ventrosa y Mansilla, junto con otras mercedes.

El despertar de Valvanera se hizo glorioso y pleno de proyección secular.

Valvanerada

Una vez al año la Asociación de donantes de sangre de La Rioja organiza la Valvanerada.

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