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Calle Laurel de Logroño

Calle del laurel

La calle Laurel de Logroño, es una de las calles más populares de Logroño ubicada en la zona del casco antiguo. Se inicia en la calle Capitán Gallarza y finaliza en la calle Travesía Laurel. Es la calle por excelencia donde ir de tapas en Logroño

Es una calle estrecha y corta, de unos 250 metros aproximadamente, pero puede decirse que es la calle más típica de Logroño y la de más pura cepa, denominada también la senda de los elefantes porque en ella se degustan los vinos de nuestra tierra y acabas como una trompa como la de los elefantes. “La Senda de los elefantes” constituye uno de los puntos neurálgicos de la capital, en especial la calle Laurel por ser ésta una de las zonas típicas de tapeo.

Es una calle peatonal sin aceras, donde sus dos flancos vienen determinados por los establecimientos que componen la calle, que no son otros que bares y restaurantes, con ofertas gastronómicas de lo más diverso, con degustaciones de pinchos y tapas de diferentes surtidos en cada local.

Las más populares esencias del ser y vivir logroñés se dan cita en esta calle a la hora del chiquiteo y de la fiesta, enriquecido todo esto con su magnífica oferta gastronómica.

Una especialidad en cada tasca nos permite realizar un variado recorrido a través de la calle Laurel, acompañados como no, por el vino de Rioja. Champiñones, embuchados, pinchos morunos, pimientos, jamón y un sin fin de mixturas se combinan con vinos jóvenes, reservas y crianzas en un maridaje extraordinario.

Pequeñas maravillas del sabor que entusiasman al que se sumerge en uno de los espacios más originales de la capital riojana.

Todo en un ambiente alegre y festivo, participando como uno más de la más auténtica estampa de la ciudad. Por eso es la calle más visitada tanto por los riojanos como por los turistas que visitan Logroño.

Es muy frecuente desde los últimos años encontrarte despedidas de solteros por esta archiconocida calle Laurel, pues se ha puesto muy de moda hacer este tipo de celebraciones en Logroño.

Otras calles que lindan y también tienes bares de tapeo son la Calle San Agustín y la Calle Albornoz.

Travesía del Laurel

Travesia del Laurel

En esta calle se apiñan los bares, curiosamente no hay ningún restaurante, como continuación de aquella. No se entiende una sin la otra y en la esquina, como presidiendo las vistas, aparece el Blanco y Negro, el bar más antiguo de la zona, y uno de los más antiguos y clásicos de Logroño.

 

Historia de la calle Laurel

Placa calle laurel

Es curioso el nombre de esta calle y no es muy conocido el origen del nombre por muchos de los logroñeses que hoy en día la frecuentan, y es que el nombre proviene del siglo XVI.

En sus orígenes, en esta calle se ubicaban la iglesias de San Blas, terrenos hoy ocupados por la Plaza de Abastos, y de San Pedro de los Lírios, de aquí que era conocida por el nombre medieval de “Barrio de San Pedro”, denominación que no se ha conservado en el nomenclátor callejero logroñés.

El nombre de San Blas, del que es titular la citada Plaza de Abastos, generó a su vez el “Muro de San Blas”, actual Bretón de los Herreros, que se caracterizaba por la existencia de una famosa Posada y de un gran arco en la muralla, a la altura de la entrada a Capitán Gallarza, calle excepcionalmente recuperada como arteria peatonal.

En esa época la ciudad era mucho más pequeña de lo que la conocemos en la actualidad y se reducía a lo que hoy conocemos como el ‘Casco antiguo’. La ciudad estaba rodeada por una muralla y tanto la calle Laurel y Travesía de Laurel que ahora tienen salida a Bretón de los Herreros, por aquel entonces había un edificio que cortaba el paso y estas calles hacían esquina entre ellas.

De esta forma esta calle quedaba junto a las murallas, en una esquina escondida y poco iluminada, alejada de la zona más céntrica de la ciudad que era donde se encontraban las iglesias. Así pues todos estos factores intervinieron para que fuera la zona que las prostitutas eligieran para ejercer su trabajo.

Las casas de encima de los bares donde ahora viven vecinos, eran las antiguas casas de alterne de Logroño. Las prostitutas colgaban una hoja de laurel en el balcón o ventana de dichas viviendas para avisar de que estaban disponibles. El negocio fluía y siempre había hombres paseando, esperando a que alguna de las chicas colgara esa hojita de laurel mostrando su disponibilidad.

A alguien se le ocurrió abrir una pequeña tasca para que a los hombres que andaban deambulando por allí se les hiciera la espera un poco más amena, y así surgió el primer bar de muchos otros que vinieron después, hasta llegar a conocer la actual calle Laurel de Logroño.

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