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Municipios de La Rioja por zonas

La Rioja es una región a la que no basta una sola palabra para definirla, no es suficiente.

Tierra de cruce de caminos, de culturas, de dinastías, de lenguajes, es en sí misma un compendio de afanes, una punta de flecha cuyo arco tensan múltiples manos, la cosecha de siembras dispares, que, siglo tras siglo, han ido cuajando un conjunto peculiar, homogéneo dentro de lo diverso, autónomo en un entorno de dependencias.

Este haber sido vasija receptora de los jugos segregados por gentes de mil calañas ha llevado a la constitución de un ser histórico, social, económico y cultural original dentro del ámbito español.

Evolución histórica

A lo largo del siglo XX, la población total paso de 189.000 habitantes en 1900, a 264.000 en el 2000, si bien alcanzo un máximo en 1994 con 267.000 habitantes, decreciendo ligeramente en los siguientes años, este ligero decrecimiento fue ampliamente compensado con el rápido crecimiento en los primeros años del siglo XXI, debido fundamentalmente a la inmigración.

Distribución geográfica

La distribución dentro de la comunidad autónoma presenta dos zonas claramente diferenciadas:

El valle del Ebro con un continuo crecimiento, tanto por el crecimiento natural demográfico, como por la fuerte inmigración atraída por las zonas industriales y agrícolas.

La zona de la Sierra, al sur, que lenta y progresivamente no solo pierde población, sino que además esta envejece, al no producirse una renovación generacional.

Historia

Corre el siglo X y las Glosas emilianenses, que se acotan en San Millán de la Cogolla por un monje anónimo, dan el primer paso hacia un lenguaje que hoy hablan trescientos millones de personas.

En el año 1099 aparece por primera vez el nombre de La Rioja en un documento. Participa La Rioja, en cuanto tal, en todas las vicisitudes guerreras, desde la Reconquista a las guerras carlistas, pasando por la guerra de la Independencia, y va forjándose un carácter que se nutre, como el árbol de buen tallo, de la savia más sustanciosa de cada visitante.

El camino de Santiago es, desde tiempos medievales, vehículo de penetración de una cultura nueva, la europea; sin embargo, no van a ser los rasgos arquitectónicos, como sucede en Burgos o en León, los que van a delatar esta influencia. Lo peculiar a la orilla del río Ebro es que se va estimulando al riojano hacia una actitud de acogida al peregrino, de saludo al forastero, de apertura de ideas y sentimientos hacia el que viene de paso.

El cruce de culturas va a influir más en la manera de ser del paisano que en la cultura académicamente entendida; no quedarán grandes construcciones religiosas ni civiles, ni catedrales ni hospitales grandiosos. Quedarán hombres de corazón grande.

De hecho, hoy día, la palabra riojano se asocia automáticamente a un carácter abierto, una mano tendida, un acogimiento, dando siempre la impresión al forastero de que se encuentra en casa, de que este terreno de paso es buena posada y fonda para el caminante. De la barahúnda histórica ha rotado un tipo humano.

Reconocida como región dentro de la nación, La Rioja se enfrenta a la puesta en marcha de su autonomía.

La autonomía es la cualidad política por la que un pueblo puede regir sus destinos con arreglo a sus necesidades, su realidad y su expectativa de futuro. La autonomía es la facultad de acercar los medios de administración desde las lejanías madrileñas a la propia sede riojana. Significa aprovechar las líneas maestras de la Constitución española de 1978, para proceder a la ejecución de medidas administrativas, legislativas y políticas, que hasta el presente venían dadas desde la Administración Central, desde Madrid.

Los beneficios de la autonomía se pueden calibrar en el entorno político, social, económico y cultural. Una autonomía bien llevada hará que el ciudadano riojano se sienta protagonista de su propia administración: la ve nacer, desarrollarse, ejecutarse, acertar, equivocarse, volver a empezar: la controla. Pide cuentas y le son dadas, a la vez que se le pide cuenta a él de su participación, de lo que pidió, de cómo lo pidió y de cómo piensa utilizar lo que pidió. Su voto va a recaer en personas que son vecinos, a los que ve y saluda cada día y de quienes sabe si puede fiarse y hasta qué extremo.

La autonomía es el instrumento político que la Constitución ofrece a los riojanos para gobernar, administrar y gestionar sus propios asuntos e intereses, unas veces en exclusiva, otras, compartiendo su actuación con la del Gobierno de la nación. Como todos los derechos, la autonomía no sólo hay que merecerla, sino también solicitarla, mostrar y demostrar la voluntad popular de lo que se quiere conseguir. Esto es lo que efectúan los riojanos a lo largo del año 1979 y utilizando como portavoces los Ayuntamientos.

El municipio de Logroño es el primero en pedir la autonomía, y poco a poco le siguen los demás. El proceso concluye el 12 de diciembre de ese mismo año, cuando se completan los acuerdos de la Diputación Provincial y los Ayuntamientos, para iniciar el proceso autonómico de La Rioja, por la vía del artículo 143. Según este articulo eran suficientes las dos terceras partes de los Ayuntamientos riojanos puestos de acuerdo para que se iniciara la incoación de la autonomía. Sin embargo, de los 174 municipios de la provincia, la práctica totalidad responde afirmativamente.

historia del arte

De esta forma se consagra dentro del nuevo Estado de las autonomías una fórmula nueva, la de las comunidades uniprovinciales, que van a ser: Asturias, Murcia, Cantabria y La Rioja. De ellas, la de menor entidad poblacional y geográfica es La Rioja, por lo que habrá de presentar cara a unos problemas distintos.

La Rioja ha mostrado su voluntad de ser una Comunidad Autónoma Uniprovincial y, sin embargo, en ese momento no se llama oficialmente Rioja. En el mapa administrativo sigue denominándosela provincia de Logroño. Y, siempre según este mapa administrativo, forma parte de una unidad superior regional que se llama Castilla la Vieja.

Recurriendo a la historia, los libros señalan que la reforma administrativa de 1822 confirma una provincia que se llama La Rioja, que comprende poblaciones de la Sonsierra, La Riojilla burgalesa, Montenegro de Cameros, la tierra de Yanguas, hasta Tarazona, tierras de las actuales provincias de Burgos, Álava, Navarra y Zaragoza. Pero llega el año 1833 y una nueva reforma administrativa delimita la demarcación territorial actual, delimitación que se conjunta bajo el nombre de provincia de Logroño.

Pasan nuevamente los tiempos, y el 15 de noviembre de 1980 se recupera el nombre de La Rioja, con la sanción y promulgación de la Ley que reconoce a esta provincia región su nombre originario. Sus límites territoriales son los mismos que cuando respondía al nombre de Logroño; es decir, ha cambiado la denominación con la recuperación de la toponimia histórica, pero continúa vigente la división territorial de 1833, que parece la más adecuada a las actuales circunstancias.

La Rioja el 1 de marzo de 1981, contaba con 254.149 habitantes y 5.033 kilómetros cuadrados. A fecha del 2.007 la población ha experimentado un crecimiento hasta llegar a los 300.000 habitantes en La Rioja, de ellos, la mitad aproximadamente, unos 150.000, corresponden a Logroño.

El día 8 de mayo de 1981, se firma en San Millán de la Cogolla el Estatuto de Autonomía de La Rioja, como homenaje a un monje anónimo que mil años antes escribiera las rústicas palabras del brotar castellano, como vasallaje a un monje llamado Gonzalo de Berceo que diera a ese castellano su alto rango literario y su alegría de vivir, y como rendición de cuentas a un pueblo riojano que espera de las palabras la plenitud de la lucha por su derecho a la vida, a la política y a la cultura.

En 1982, el Estatuto de San Millán es refrendado por el Rey Don Juan Carlos I, después de su aprobación como Ley Orgánica en las Cortes Españolas, y en el mes de julio de ese mismo año llegan las primeras transferencias. La Rioja existe y comienza a ser: “La Rioja, entidad regional histórica dentro del Estado Español, se constituye en Comunidad Autónoma para el ejercicio de su autogobierno, de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto, que es su norma institucional básica”.

Turismo en La Rioja

Turísticamente, La Rioja, se divide en cuatro espacios suficientemente delimitados: La Rioja Alta, La Rioja Baja, La Sierra y Logroño y su comarca, los cuales determinan la variada gama del paisaje riojano e incluso una específica raigambre de costumbres y tradiciones. Una tierra hospitalaria y alegre.

La Rioja Alta, enmarcada en la zona más rica de la región, ofrece sus recursos paisajísticos del somontano y la sierra, por los que pasa el Camino de Santiago. Nájera, Santo Domingo de la Calzada, y Haro son las cabeceras de comarca de las cuencas y valles que forman los ríos Najerilla, Oja y Tirón.

Por esa extensa zona cruza el Camino de Santiago y en ella se concentran las rutas de los monasterios, del arte románico y del vino, y los lugares de veraneo tradicional, con Ezcaray a la cabeza y su estación de deportes de invierno en el término de Valdezcaray.

La Rioja Alta

La Rioja Alta es la zona privilegiada de la región. Es una larga franja de terreno que abarca desde la orilla del río Ebro hasta la sierra de la Demanda. El contraste paisajístico y la riqueza de la tierra la han aupado a la cabeza de la economía riojana, Nájera, Haro, Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray están en este territorio.

Agricultura rica, cereal, patata, remolacha y vid. Los expertos aseveran que los mejores vinos de La Rioja se crían en La Rioja Alta. Zona industrial y de turismo. Por La Rioja Alta pasa el Camino de Santiago, la ruta del vino, la ruta de los monasterios y la ruta de los castillos. Un completo itinerario para el turista.

Si Haro es la puerta de La Rioja en las Conchas, Santo Domingo de la Calzada es el hito jacobeo y Nájera la corte de Reyes. Y Ezcaray la estación invernal del Norte por excelencia.

La Rioja Baja

La Rioja Baja, con Calahorra, Arnedo, Cervera del Río Alhama y Alfaro como cabeceras de las comarcas que riegan los ríos Cidacos, y Alhama, conserva un equilibrio entre la huerta ribereña y la aridez de las estribaciones de la Sierra. Es un contraste con La Rioja Alta y ofrece los vestigios de la bimilenaria Calahorra y de la ocupación musulmana de Arnedo y Cervera del Río Alhama. Alfaro sigue siendo hoy la llave de la cuenca alta del Ebro, que abre el paso a la meseta castellana.

La Rioja Baja es la frontera riojana con Aragón, Soria y Navarra. Calahorra, Alfaro, Arnedo y Cervera del Río Alhama son los centros comarcales productores de riqueza. Industrias del calzado y madera. Fábricas de conservas vegetales y polígonos industriales. Historia y monumentalidad en la sede episcopal calahorrana, la bimilenaria ciudad que los romanos destruyeron y reconstruyeron.

Alfaro que fue llave de Castilla, y Cervera y Arnedo, donde los árabes dejaron su civilización. Todo lo que los riojanos de esta zona han hecho realidad, su historia y los vestigios de su pasado histórico, se ofrece al visitante. La Rioja Baja también es tierra de viñas, y como ocurre en toda la región, se dan los contrastes paisajísticos característicos. El río Cidacos es la gran arteria de La Rioja Baja y desde Enciso a Calahorra riega un valle fértil e industrioso. La línea del valle de Ocón hasta Ausejo, desde Sierra La Hez al Ebro por Alfaro y el río Alhama conforma esta comarca natural de La Rioja Baja.

La Sierra

Por lo que respecta a la Sierra, si La Rioja era una desconocida, más aún los altos valles que la conforman, inmersos en general en el abandono y el olvido. Los atractivos turísticos de montaña, los deportes acuáticos en el pantano González Lacasa de El Rasillo, la gran lección histórica de los cenobios riojanos y el paisaje alpino de la sierra de La Demanda y su exhuberancia vegetal, son hoy uno de los atractivos del turista, que llega con ojos culturales a esta región privilegiada.

A pesar de que parte de la Sierra ha sido despoblada, aún conserva el sabor de bellos rincones naturales, de gran exhuberancia vegetal en la Demanda y de aridez en las zonas del alto Jubera y de la Sierra de Alcarama. Pero la Sierra, sobre todo en la parte que comprenden los Cameros, mantiene un viejo sabor en pueblos y habitantes, de pasado ganadero y pastoril. También en la Sierra se concentraron los principales cenobios del medievo. Su influencia fue palpable y se puede afirmar que La Rioja sin La Sierra como comarca natural no sería la misma.

En la Sierra riojana nacen la mayoría de sus ríos que forman los siete principales valles de la depresión del Ebro. Como tentación turística presenta la frondosidad y la espesura y la abundancia de manantiales.

En la Sierra están las principales atracciones para la práctica de los deportes de montaña. En la Sierra se mantienen los mejores artesanos tradicionales del cuero, de la lana y del cáñamo. En la Sierra viven hoy los riojanos de la ganadería y de la riqueza forestal. La caza mayor se concentra en la Reserva de los Cameros y es en la Sierra donde la trucha de los ríos riojanos compite con las mejores del país. Y donde el paisaje riojano se ofrece sorprendente y originalmente distinto.

Logroño Capital – La Rioja Media

Logroño y su comarca concentra a la mitad de la población de La Rioja. La capital ocupa el solar de la orilla derecha del Ebro, al pie del monte Cantabria, extendiéndose en la llanura que los aluviones del terciario formaron el bajo Iregua. Logroño se alza como el centro comercial e industrial de la región y como la principal plaza de recursos hosteleros.

La historia de La Rioja pasa por el Logroño medieval amurallado y el Logroño de Espartero y de Sagasta. Hoy la capital se ofrece como una ciudad moderna y hospitalaria, muy arraigada en los valores de su pasado histórico. La estampa del Logroño entre los dos puentes ha dado la vuelta al turismo internacional.

Uno de los atractivos de la comarca logroñesa son sus villas de piedra sillar, con sus bodegas y las fértiles vegas de la cuenca baja de los ríos. Desde Agoncillo a Fuenmayor y desde Murillo de Río Leza a las Villas de Campo tiene La Rioja una de las tarjetas de visita más influyentes. Y el viajero puede contemplar desde el legendario e histórico castillo de Clavijo la gran llanada hasta la línea del Ebro, donde Logroño recibe siempre bien a sus visitantes.

La Rioja Alavesa

La Rioja Alavesa es una comarca de Álava, en el País Vasco. Es una de las siete comarcas o cuadrillas en las que se divide la provincia de Álava. Su denominación oficial es Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa. La capital comarcal es Laguardia.

Dos claros accidentes geográficos marcan sus límites norte y sur. Está delimitada al norte por la muralla de la Sierra de Cantabria y la Sierra de Toloño, que la separan del resto de Álava y al sur por el río Ebro, que la separa de la vecina comunidad autónoma de La Rioja. La Sonsierra riojana, formada por los municipios de Ábalos y San Vicente de la Sonsierra, situados al norte del río Ebro, pertenecen a la comunidad autónoma de La Rioja, aunque geográficamente pertenezca a la ribera izquierda. La Sonsierra divide a la Rioja Alavesa en dos partes separadas: Labastida, situada al oeste, y el resto de municipios riojano-alaveses al este. Los límites con Navarra hacia el este no están basados en claros accidentes geográficos.
Los municipios que componen la Rioja Alavesa son:

Baños de Ebro, ,Elciego, Elvillar, Cripán, Labastida, Laguardia, Lanciego, Lapuebla de Labarca, Leza, Moreda de Álava, Navaridas, Oyón, Samaniego, Villabuena de Álava, Yécora.

Los ríos de la comarca son afluentes del Ebro.

Posee algunos dólmenes y restos del poblado prehistórico de La Hoya.

Los romanos se establecieron allí por su clima y su orografía. Durante la Edad Media fue un lugar disputado por Castilla y Navarra.

Tiene 11.500 hectáreas de viñedo. La economía local está basada en el monocultivo de la vid y en la elaboración de vino de Rioja. La Rioja Alavesa es una de las tres sub-comarcas en las que se divide la denominación de origen de vino de La Rioja.

Historia de La Rioja Alavesa

El término “Rioja Alavesa” adquiere vitalidad a partir de la división provincial de 1822, en la que varias comarcas del sur de la actual Álava pasan a formar parte de una gran provincia con capital en Logroño. Esta división provincial quedó ulteriormente derogada, pero del carácter riojano de esas comarcas de Álava siguió quedando constancia en la toponimia.

La Riojilla Burgalesa

Es curiosa la denominación …”de o en Rioja” de algunos pueblos, que perteneciendo a la provincia de Burgos tienen apellido de nuestra Comunidad Autónoma. Esta contradicción tiene su historia.

Historia de La Riojilla Burgalesa

Esta comarca se sitúa en el sector centro-oriental de Burgos, justo en el límite con la actual Comunicad Autónoma de La Rioja. Desde el momento en que se empezó a hablar de una provincia de Burgos, a principios del siglo XVI, estas tierras y prácticamente toda La Rioja formaron parte de la misma. La división de 1833 segregó a la provincia de Logroño y dejó bajo administración burgalesa las tierras de “La Riojilla“.

La primera demarcación territorial conocida como provincia de Burgos data de comienzos del siglo XVI y es heredera directa de la antigua Merindad Mayor de Castilla.

Tenía una función esencialmente fiscal y en su extenso territorio abarcaba también amplias zonas de Palencia. Zamora, Cantabria y La Rioja. Con posterioridad, en 1718, se creaba la intendencia de Burgos, que ya contaba con competencias administrativas, políticas y judiciales y que aumentaba su territorio con la incorporación de Álava y Vizcaya. Esta nueva configuración tuvo muy corta vigencia y en 1785 fue sustituida por la elaborada por el conde de Floridablanca, ministro de Carlos III.

El territorio burgalés gozó de un ligero incremento a costa de algunos territorios de las vecinas provincias de Toro, Soria y Segovia.

Esta división territorial de España estuvo vigente, salvo los breves paréntesis de la prefectura napoleónica y de los intentos de las cortes de Cádiz, hasta la definitiva configuración provincial de 1833.

Ese año, Javier de Burgos remodeló la complicada articulación espacial del antiguo mapa dieciochesco, con el diseño de una división más simple, clara y racional. La provincia de Burgos experimentó modificaciones importantes en cuanto a la superficie y los límites. Los cambios más importantes consistieron en la segregación de los territorios de Santander y Logroño.

En esta última segregación se encuentra la explicación de la existencia de una comarca como “La Riojilla Burgalesa“. Un singular territorio que siempre fue zona de transición y en el que se solapan las influencias burgalesas y riojanas. Desde el punto de vista geomorfológico la comarca pertenece al ámbito natural de La Rioja y aparece configurada sobre la base geográfica de la cuenca del río Tirón y de los montes de Ayago.

En ese debate, lo que hoy se denomina “Riojilla”, se quedó dentro de la provincia de Burgos por decisión de los pueblos. No se sabe a quienes consultaron, si a los alcaldes, si hubo concejos consultivos, o si fue una “inspiración” de los caciques de la época. Pero consta que esta fue su voluntad, aunque no hay referencias del cómo.

Pero este tipo de cuestiones vienen de lejos. No hay que olvidar que esta zona, y también la misma Rioja Alta, han sido frontera física y política entre el occidente del centro del Valle del Ebro y el oriente de la Meseta: ha sido un “variador”, un elástico, una tierra de nadie y paso de todos.

Y no pocas veces también ha sido tierra de contención: sus montes, los montes de Ayago con la Sierra de la Demanda detrás, han cobijado población autóctona ancestral, han sido el refugio ante los invasores celtas, romanos, visigodos, vascos, musulmanes, navarros y castellanos… Después de tanto vaivén hitórico no es de extrañar que la contradicción persista en esta comarca.

La Riojilla” se asienta entre los montes de Ayago al sur y los márgenes del río Tirón al oeste y norte. Al este está ya La Rioja. Y comprende los siguiente pueblos: Bascuñana, Eterna, Castildelgado, Fresneña, Ibrillos, Redecilla del Camino, Redecilla del Campo, Viloria de Rioja, Cerezo de Río Tirón, Fresno de Río Tirón, Avellanosa de Rioja, Quintanilla del Monte en Rioja, Villamayor del Río, Sotillo de Rioja, San Pedro del Monte, San Cristóbal del Monte, Quintanilla de las Dueñas y la capital de la comarca, Belorado.

Al menos tres pueblos llevan en su nombre el ser de Rioja, y habría que conocer cuándo se les añadió. Hay quien incluye en este conjunto de villas, a las del Valle: Fresneda de la Sierra Tirón, San Vicente del Valle, Santa Olalla del Valle, Villagalijo…

Los habitantes de “La Riojilla” comparten con los riojanos la historia, el lenguaje, el comercio, muchas costumbres y usos culturales, el disfrute del tiempo libre… “La Riojilla Burgalesa” está íntimamente conectada a las ciudades occidentales riojanas de más interés: Santo Domingo de la Calzada, Haro, Ezcaray y Nájera. Con Burgos les une los servicios que dependen de las Administraciones (educación, salud, judicatura, emergencias, impuestos, elecciones…).

Bandera de La Rioja

bandera de la rioja

La historia de la “cuatricolor” de la bandera de La Rioja (roja, blanca, verde y amarilla) nace en el seno del Colectivo Riojano en el transcurso de una semana de actividades celebrada en octubre de 1977 en el Colegio Mayor de San Juan Evangelista de Madrid.

Aquella semana de La Rioja tiene hoy algunos tintes míticos.

Meses atrás, el mismo grupo de estudiantes realizó una consulta a José María Oria de Rueda, quien remitió varias propuestas, todas ellas con los cuatro colores de referencia.

En marzo del mismo año editaron la primera revista “Garnacha”, en la que demandaban un símbolo de identidad.

La mesa del salón de actos del San Juan Evangelista en la que se sentaron los invitados fue cubierta con una bandera, la “cuatricolor”.

Algunos andaluces, de los muchos que vivían en aquel colegio y a los que no se les reconocía todavía oficialmente la verde y blanca, se preguntaban, “¿Qué es eso?” “La bandera de La Rioja”. “¡Ah!”. Ni por asomo podían imaginarse que el medio centenar de riojanos que integraban un grupo compacto en un colegio de más de cuatrocientos estaban pidiendo autonomía para su tierra.

Carmen, Jesús e Iñaki fueron invitados para cerrar la semana de actos en un concierto multitudinario con reparto de chorizo escaldado de Baños de Río Tobía y vino de La Rioja para todos los asistentes.

A partir de entonces, todo fue distinto. El Colectivo Riojano hizo historia sin pretenderlo, sin saber que la estaban haciendo. Inmediatamente después, editó unas pegatinas ovaladas con los cuatro colores que figuran en la bandera y con la disposición actual. Y se distribuyeron para reivindicar la historia de “una identidad olvidada” y reclamar el derecho a convertirnos en una región.

Miles de coches lucieron la pegatina de lo que quería ser un símbolo de identidad. La calle se encargó de asumir aquel símbolo de identidad como propio, extendiéndose en las fiestas y conciertos musicales por numerosas localidades riojanas como Huércanos, Baños de Río Tobía, Haro…

¿Y la consulta popular que se realizó desde la Diputación General, siendo presidente el desaparecido Julio Luis Fernández Sevilla y encargada a Felipe Abad León?

Nunca se encontraron ambas iniciativas; no tuvieron nada que ver ni en su proceso, ni en el desarrollo paralelo.

Algunas voces clamaron contra lo que consideraban “la imposición” de una bandera, como hicieron antes demandando un estudio socioeconómico para conocer la “viabilidad” de una región uniprovincial.

Desde la extinta Diputación articularon una consulta “popular” con jurado incluido. La iniciativa oficial fue aparcada por los hechos. La “cuatricolor” campaba a sus anchas por toda la región. El reconocimiento oficial de la bandera vino refrendado más tarde.

Escudo de La Rioja

escudo de la rioja

El escudo de La Rioja es, junto a la bandera y el himno, uno de los “símbolos de identidad” de la comunidad autónoma, según queda oficialmente recogido en el artículo tercero del Estatuto de Autonomía.

En un principio fue aprobado, mediante un decreto del Ministerio de la Gobernación el día 5 de abril de 1957, como el escudo de la entonces llamada provincia de Logroño, que finalmente fue adoptado por la comunidad autónoma en 1985.

En él quedan plasmados de forma gráfica los elementos más relevantes de la historia de la región.

Se trata de un escudo dividido en dos mitades, timbrado con una corona real. En la mitad izquierda campea la Cruz de Santiago, que se yergue sobre el monte Laturce en recuerdo de la Batalla de Clavijo, donde, según se cuenta, apareció el apóstol para interceder en la contienda.

La Cruz se encuentra flanqueada por dos conchas de peregrino para recordar que, desde los siglos del medievo, las tierras riojanas son atravesadas por el Camino de Santiago.

En la mitad derecha aparece un castillo de color dorado con tres torres almenadas que cumple una función integradora (ya que todos los partidos judiciales de la región a excepción de Calahorra tienen un castillo en su escudo), aunque también es revelador del pasado castellano que tiene la comunidad.

El castillo cabalga sobre un puente de sillería, bajo el cual discurre el río Ebro.

Tanto las flores de lis como la corona real son distinciones otorgadas a la ciudad de Logroño por distintos monarcas españoles.

Gobierno de La Rioja

El Gobierno de La Rioja es junto al Parlamento y Presidente regionales una de los tres órganos institucionales de la Comunidad Autónoma de La Rioja (España).

Se compone del Presidente de la Comunidad, el Vicepresidente o Vicepresidentes, en su caso, y los Consejeros.

Funciones

El Gobierno de La Rioja ejerce el poder ejecutivo y la administración de la Comunidad Autónoma. Sus funciones se detallan en el artículo 24 del Estatuto de Autonomía de La Rioja. En particular:

  1. Ejerce la potestad reglamentaria que no pertenece al Parlamento
  2. Interpone recursos ante el Tribunal Constitucional
  3. Ejecuta las funciones que se deriven del ordenamiento jurídico estatal y regional

Estructura

La estructura del gobierno es variable, ya que corresponde al presidente designar el número y composición del mismo.

Por ejemplo, la estructura actual (2006) fue:

CargoNombre
PresidenciaPedro Sanz Alonso
Vicepresidencia y Consejería de turismo, medio ambiente y política territorialAránzazu Vallejo Fernández
Consejería de Presidencia y acción ExteriorEmilio del Río Sanz
Consejería de Administraciones públicas y política localAlberto Bretón Rodríguez
Consejería de Hacienda y empleoJuan José Muñoz Ortega
Consejería de Vivienda, obras públicas y transportesAntonino Burgos Navajas
Consejería de Educación, cultura y deporteLuis Alegre Galilea
Consejería de Agricultura y desarrollo económicoJavier Erro Urrutia
Consejería de SaludJosé Ignacio Nieto García
Consejería de Juventud, familia y servicios socialesSagrario Loza Sierra

Sede

La sede del Gobierno de La Rioja se encuentra en la antigua Diputación Provincial, en el centro de Logroño.

Vegetación en La Rioja

A pesar de ser un territorio intensamente ocupado por el hombre, todavía es posible encontrar importantes masas forestales, aunque su distribución a lo largo del sendero es muy variable, en atención a la diversidad del medio natural y a los diferentes procesos de intervención humana que en él han actuado.

En efecto, la presión demográfica ha sido mucho más elevada en las cuencas orientales, Leza, Cidacos y Alhama, gracias a la existencia de unas condiciones climáticas y orográficas más favorables para la actividad agrícola, y, en consecuencia, para el asentamiento de numerosos núcleos de población.

Fruto de esta presión, estas cuencas se encuentran hoy día totalmente deforestadas, con excepción de pequeñas dehesas próximas a los pueblos, y su paisaje está mayoritariamente ocupado por matorrales de aulaga y estrepa que han invadido pastizales y antiguas fincas de cultivo.

Por el contrario en la mitad occidental, cuencas del Oja, Najerilla e Iregua, lo agreste de su relieve y unas condiciones medioambientales más limitantes, han dificultado las prácticas agrícolas y la proliferación de núcleos de población.

Todo ello, unido a unas posibilidades mayores de recuperación natural de vegetación, ha favorecido una menor transformación de su paisaje y permanencia de numerosas masas forestales, como hayedos, robledales, carrascales y otros bosques de frondosas.

Especies forestales

La distribución de las principales especies forestales en la montaña riojana está íntimamente ligada a las variaciones climáticas. La influencia oceánica, con abundantes precipitaciones, favorece la presencia de hayedos en las laderas orientadas al norte, umbrías, de las cuencas del Oja, Najerilla e Iregua.

Por el contrario, los robledales y los carrascales se asientan en las laderas más soleadas, estos últimos ocupando los enclaves más térmicos y degradados de la Sierra. En La Rioja pueden distinguirse dos formaciones principales de robledales: rebollares sobre sustratos silíceos y quejigares sobre calizos.

En la cabecera del río Iregua aparecen bosques de coníferas de pino silvestre, favorecidos por la cercanía de los pinares sorianos y por la existencia de unos inviernos más rigurosos en esta zona.

Los bosques de coníferas de origen humano como las repoblaciones forestales, suelen ser frecuentes a los largo de la zona montañosa, y están formados, principalmente, por pino silvestre y pino laricio. En las cuencas del Leza, Cidacos y Alhama, los escasos bosques naturales están constituidos por carrascales y robledales, rodeados por extensas manchas de matorrales, entre los que predominan los aulagares y los estrepales.

Fauna de La Rioja

Las variaciones entre las sierras occidentales, con importantes masas forestales, y las sierras orientales, generalmente deforestadas, definen dos grandes áreas faunísticas. Las cuencas del Oja, Najerilla e Iregua constituyen un área forestal de influencia atlántica, en cuyos hayedos y robledales se instala una variada avifauna con especies como el ratonero, el trepador azul, el agateador, o los abundantes pinzones carboneros.

Los mamíferos, más difíciles de observar, también son frecuentes en estos bosques, como es el caso de corzos, jabalíes, tejones y ardillas.

En los caudalosos ríos del Najerilla e Iregua abundan las truchas y en sus aguas cristalinas subsisten pequeñas poblaciones de nutrias y desmanes del Pirineo. Los roquedos que recorre el sendero, como los del Najerilla, también acogen una interesante comunidad de rapaces, con buitres, alimoches, águilas y halcones La mayor parte de esta zona de montaña ha sido declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), conforme a la legislación comunitaria.

Las sierras más orientales, cuencas del Leza, Cidacos y Alhama, constituyen un área de influencia mediterránea, en la que dominan los espacios abiertos.

En los matorrales de estrepas y aulagas, y en los pastizales que caracterizan el paisaje se encuentran aves como collalbas, alondras, currucas y pardillos, así como abundantes reptiles, tales como el lagarto ocelado y la culebra bastarda.

Zorros y conejos son comunes, mientras los grandes mamíferos como el corzo o el jabalí se refugian en los escasos bosques de la zona.

Hacia la cuenca del Alhama, la aparición de cultivos de cereal en el fondo de los valles permite una mayor abundancia de perdices y codornices, así como de escribanos alaúdidos.

El carácter más mediterráneo de esta zona favorece la presencia de abejarucos, tórtolas y mochuelos.

Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Fombera

Se trata de un servicio que ofrece la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Se abrió en el año 1985, desde entonces han recibido en sus instalaciones miles de animales, que por diversas razones carecían de las condiciones necesarias para sobrevivir por sí mismos.

La sociedad que, cada día se siente más inquieta ante la problemática ambiental, acude a este Centro para que los animales en peligro sean atendidos.

Más del 75% de las visitas corresponden a esta demanda. Gracias a esa creciente preocupación la gente, ante la indefensa de los animalitos, procura su asistencia y colabora llevándolos a este Centro para que sean atendidos y sanados. Por lo que el Centro de Recuperación de la Fombera, además de servir para salvar la vida de especies de gran valor ecológico, ofrece una respuesta ante la inquietud de la sociedad.

Aproximadamente el 90% de los animales que pasan por el Centro son aves, seguidos por los mamíferos, los anfibios y en último lugar los reptiles. Los primeros años de funcionamiento del Centro ingresaban menos de 100 animales al año y desde el año 2000 son más de 300.

Aunque el Centro acepta todo tipo de animales silvestres, la mayor parte de los que se reciben son aves y también el que cuenta con mayor número de especies.

Entre las causas de ingreso, hay animales jóvenes que aún no han desarrollado la musculatura suficiente para volar, animales accidentados, animales enfermos o desnutridos, también ejemplares tiroteados o envenenados.

Desde la puesta en marcha del Centro, el índice de recuperación ha ido en aumento y se ha logrado que el 60% de los animales que ingresan sean liberados en buenas condiciones de supervivencia.

Resumen
La Rioja - Rioja alta, baja y media - Municipios de La Rioja
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La Rioja - Rioja alta, baja y media - Municipios de La Rioja
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La Rioja es tierra de cruce de caminos, de culturas. Pueblos de La Rioja. La Rioja alta, baja y media con todos sus municipios.
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