Valgañón

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Distancias: A Logroño 60 km. A Ezcaray 5 km. A Santo Domingo de la Calzada 19 km.

Valgañón

  • Situación: Pertenece al alto valle del río Oja, en un valle lateral cuyo río es el Ciloria.
  • Población: 158 habitantes.
  • Superficie: 31,66 km cuadrados.
  • Altitud: 968 m.
  • Núcleos de población, barrios o aldeas: Anguta(deshabitado).
  • Alrededores: Paisaje de montaña, hayedos, pinares, caza mayor y paso paloma… Acebal de Valgañón.

Fiestas

  • Acción de Gracias, penúltimo sábado de agosto.
  • 13 de junio, San Antonio Abad.

Economía

En los últimos tiempos ha declinado la industria textil, la ganadería y la explotación forestal.

Actualmente la agricultura está enfocada al cultivo de forrajeras, mientras que la ganadería, en continuo retroceso, se dedica cada vez más al vacuno.

Historia

Origen medieval, ya aparecía en el Fuero de Valdezcaray otorgado por Fernando IV en 1312.

Fue mayorazgo de Álvaro de Luna concedido por Juan II y pasó luego al señorío de Ezcaray.

Tuvo de los siglos XIV al XVII, importante ganadería lanar y fábricas de paños, tintes…

Fuerte emigración a “Las Américas”, en el siglo XVIII, y a Madrid y al País Vasco más recientemente.

Qué visitar en Valgañón

Conjunto urbano, casonas.

Ermita de San Andrés, en el centro del pueblo, siglo XVI.

Iglesia románica y barroca de Tres Fuentes, del siglo XII, posee una espléndida portada.

A su lado existe un merendero.

Un soldado francés en Valgañón

Cuenta la historia que en la mañana del 28 de septiembre de 1809, apareció un soldado en el término de Chalarrea, y según descripción de los testigos, “bastante estropeado y aún herido sin poder articular expresión alguna”.

Ante el hallazgo, y lejos de proceder a rematarlo, el alcalde ordenó que se le trasladase en silla de manos a una “cama esmerada”, situada en el hospital de la villa.

Con su actitud el alcalde,eximía a la comunidad de un posible delito, procurando “el cuidado que exige la humanidad y deberes de alcalde”. Según el escribano, el hombre “fue encontrado vestido al estilo de Francia y sus militares, tirado en el suelo sin gorra, sombrero ni arma alguna”. Ese mismo día fue examinado por el médico Félix Fernández Salomón y el cirujano Ángel Guerrero.

Estos aseguraron que “se hallaba con calentura y con dos heridas de arma punzante, pero nunca de suyo peligrosas”.

El soldado explicó, con su mal castellano, que vivía hace seis diás abandonado al hambre, intemperie e incomodidad”. Los médicos dictaminaron que para su alivio se debía cuidar y alimentar con esmero al enfermo, instrucciones que fueron atendidas escrupulosamente.

Al día siguiente, el escribano transcribió fonéticamente el nombre del soldado, quien dijo lamarse “Mihi Adavite, que declaró contar con 40 años y ser de nación alemán, provincia de Hungría”. Al preguntarle su procedencia el soldado dijo haber desertado del 45 Regimiento, 4ª Compañía del ejército francés en el camino de Vitoria a Burgos con otros tres soldados. Tras abandonar las filas de Napoleón fueron sorprendidos por guerrileros españoles a caballo, quienes los desarmaron.

A dos leguas de Valgañón a los compañeros de “Mihi Adavite” les dieron muerte a bayonetazos. El, tras hacerse el muerto, deambuló por el monte hasta que “los buenos vecinos de este pueblo, por mando del alcalde, le han conducido al sitio que se halla bien cuidado”.

Un mes más tarde de su traslado al hospital de Valgañón fue visitado por los médicos de Valgañón y Ezcaray, quienes al supervisarlo vieron que su estado había agravado, “por ser herida que penetraba en el vientre, que según los diagnosticos de los materiales que excreta y expulsa, por su fetulez y olor escrementicio, se produce la ofensa de alguno de los intestinos”. Los médicos determinaron que la situación era “peligrosísima”, y recomendaron mayores cuidados y remedios.

En la mañana del 18 de diciembre de 1809, llegan a Valgañón doscientos hombres armados de la División de Juan Díaz Porlier, el “Marquesito”, “sacandole de la cama de la que irremisiblemente estaba condenado, le constituyeron en un caballo conduciéndole por detrás de la casa hospital con ánimo deliberado de quitarle la vida”.

La actitud de los vecinos de Valgañón, a pesar de su inferioridad, fue la del enfretamiento ante una actitutud que consideraron injusta.

Consiguieron devolver al enfermo a la cama durante la tarde, sin embargo, pasadas unas horas, “habiendo concurrido mayor y fuerte fuerza, le sacaron por segunda vez conduciendole a Pradilla, distante de una legua, en cuyo pueblo estaba la División de dicho Comandante en número de 2.500 hombres armados”.

A partir de aquí los vecinos de Valgañón ignoran el destino dado al enfermo, aunque no es difícil imaginar lo que sucedió. Quizás, como medida de precaución ante las represalias de las autoridades francesas, los vecinos de Valgañón quisieron que todos los sucesos constasen por escrito, recordando, “el hecho de la violenta expulsión del paciente”.

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