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Albelda de Iregua

Distancias: A Logroño 13 km.

Albelda de Iregua

  • Situación: Pertenece a la comarca de Logroño.
  • Población: 3.164 habitantes.
  • Superficie: 22,9 Km cuadrados.
  • Altitud: 542 m.
  • Núcleos de población, barrios o aldeas: Santa Fé de Palazuelos.
  • Alrededores:Ermita Santa Fé de Palazuelos y Ermita Virgen de Bueyo. A 8 km., el legendario castillo de Clavijo.

Fiestas

  • 28 de abril, San Prudencio.
  • 25 de julio, Santiago.
  • Ultimo domingo de Agosto, El Triunfo de Acción de Gracias.

Fiestas de San Prudencio

A pesar de que la tradición ha cambiado, San Prudencio sigue unido a varios días de festejos en la localidad de Albelda.

En la antigüedad, en torno a estas fechas, los albeldenses recogían un bollo bendecido que llevaba el nombre del patrón.

Esto tenía lugar en el desaparecido convento del monte Laturce.

Ahora, las cosas no se mantienen de la misma manera, pero sí se revive la tradición de los bollos y los panaderos de la localidad elaboran en estas fechas este tradicional dulce.

Economía

La actividad predominante es la agricultura, principalmente de productos hortofrutícolas.

Historia

Orígenes romanos y árabes.

Según el Cronicón Albeldense, fue fundada por el rey Muza, rey árabe de Zaragoza en el siglo IX, que la bautizó con el nombre de Albaida.

En sus campos tuvo lugar la histórica batalla de Albelda entre Ordoño I y los musulmanes.

El Cronicón Albeldense fue escrito por el monje Vigila, entre los años 938 y 976, y está compuesto por 421 hojas de pergamino escritas en letra gótica e ilustradas con imágenes y ornamentación bizantina.

Se conserva en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Es la obra suprema del desaparecido Monasterio Benedictino de San Martín, fundado en el 924 por el rey Sancho.

Este monasterio, que albergó hasta más de 200 monjes fue el centro cultural de La Rioja en el siglo X y destacó por su escuela de caligrafía y por su amplia y universal biblioteca.

El Monasterio fue destruido por el desprendimiento de una peña en 1683.

A mitad del siglo XI García IV donó Albelda a Sancho el de Peñalén, y posteriormente Enrique de Trastamara la entregó como recompensa a Ramírez de Arellano, Señor de Cameros, por su ayuda en la guerra contra Pedro el Cruel.

Ermita de Santa Fe de Palazuelos

Está enclavada en el término de Clavijo.

Parece obra románica del siglo XIII, en no muy buen estado de conservación, cabecera rectangular y espadaña de cuatro huecos de medio punto.

Palazuelos también era un poblado medieval que tenía esta modesta iglesia de mampostería, de una nave cubierta con cañón apuntado, ábside en hemiciclo y espadaña de cuatro vanos.

Ermita Virgen de Bueyo

ermita albelda

Como sucede con gran número de ermitas ésta de Bueyo es la iglesia de un primitivo poblado medieval desaparecido situado a orillas del río Iregua, que se conoce por la documentación del siglo XIV.

El edificio actual tiene una nave moderna, de 1943, pero conserva el ábside semicircular románico del siglo XII.

Iglesia de San Martín

El antiguo castillete o recinto fortificado estaba situado en la zona alta de la localidad, en el paraje denominado “las Eras” o “las Bolas”. Y aunque de él no se conserva ningún vestigio por haberse utilizado sus piedras después de que cayera en completo desuso en la construcción del caserío local, consta que en el siglo pasado se mantenía todavía en parte y no hubiera sido difícil entonces recomponer sus formas a juzgar por lo que refieren algunos cronistas.

Lo cierto es que fue allá en el siglo IX cuando Muza, perteneciente a la poderosa familia de las Banu Qasi de Aragón, se ocupaba de fortificar este cerro con el fin de neutralizar los ataques de los cristianos.

Tras la derrota de Muza el año 859 en Clavijo por el ejército cristiano comandado por Ordoño I, el recinto fue arrasado.

Luego el enclave volvería a renacer bajo los auspicios y tutela del importante monasterio de San Martín, que fundara Sancho Garcés en el año 924, justo al año siguiente de la conquista de toda esta superficie por dicho monarca en unión también de Ordoño II de León.

Se desarrolló un proyecto por la empresa promotora Ucasa para reconstruir esta histórica iglesia tras ser seleccionado por el Obispado y el Consejo Parroquial.

Monasterio San Martín de Albelda

Más de cien monjes enviados por Ordoño II a la fundación juraron obediencia al abad Pedro en el año 921; quizá antes, alojados en sus cuevas, vivieron ya eremitas visigodos. Entre 924 y 930, el rey de Pamplona, Sancho Garcés I, conmemorando agradecido la conquista de Viguera, les hizo entrega de unas tierras que debían ser la base patrimonial de su mantenimiento.

Muchos monjes trabajaron estas tierras ayudados de los vecinos colonos; muchos otros se dedicaron al ejercicio de las letras. Ellos elevaron este monasterio a la categoría de luz de la cultura medieval: canonistas y legistas, historiadores, poetas y liturgistas se dieron cita en él; en el scriptorium de Albelda se copiaban y miniaban códices sobre leyes, cómputo del tiempo, historia.

El Chronicón albeldense constituye la más sobria e imparcial fuente para la historia altomedieval.

El monje más conocido fue Vigila, en tiempos del abad Dulquito: poeta y polígrafo, su nombre quedó unido a la “Colección de Cánones o Concilios”, especie de enciclopedia eclesiástica rica de conocimientos, donde encontramos símbolos de fe en forma de poemas bellamente ornados de ilustraciones miniadas, plegarias, tratados jurídicos del siglo VII…

En 1270 aún mantenía la biblioteca gran atractivo: Alfonso el Sabio sacó de ella en préstamo una “Collectio Canonum, las Etimologías isidorianas, una Collectio Patrum, de Casiano, y la Farsalia, de Lucano”

Desde 1033 a 1092 vivieron allí los obispos, acercándose a Calahorra todavía castigada por los moros; eran a la vez abades del monasterio con un prior subalterno que guardaba el culto y la disciplina en las prolongadas ausencias bélicas y políticas de los obispos; pero con esta presencia del prelado, los benedictinos fueron suplantados por clérigos seculares del cortejo y curia episcopal; los monjes, en definitiva, fueron sustituidos por canónigos. Y éstos formaron el cabildo albeldense hasta que en 1435 éste fue trasladado a La Redonda de Logroño.

Pero su cometido estaba cumplido no sólo en su hacer religioso, sino también en su acción cultural y colonizadora. Con su iniciativa y ayuda constante se poblaron los cursos de los ríos Iregua, Leza y Jubera; mediante sus filiales y asceterios, el monasterio extendía sus brazos como tentáculos que ponían en marcha granjas y dehesas.

Fueron éstos: el asceterio de Aradinos; el de Pampaneto, hoy Villanueva de los frailes, que existía ya en 891 y fue entregado a Albelda por don García y doña Estefanía para pasar más tarde a los cistercienses de Monte Laturce; el pequeño cenobio de Santas Nunilo y Alodia, cerca de Bezares, donde Iñigo Garcés transcribió la Regla benedictina, dependiente de Albelda hasta 1052 y a Nájera;

San Martín de Jubera, feudo albeldense desde 1062; el pequeño monasterio de Onsoain que se le unió en 1024; y el principal de todos, San Prudencio de Monte Laturce.

Qué visitar en Albelda

  • Iglesia de San Martín. Construida entre 1684 y 1688, derribada en 1978, reconstruida en 1979 y cerrada el 11 de noviembre de 2009.
  • Conjunto del pueblo de próspera actividad agrícola.
  • Mercadillo, los martes y jueves.
Albelda de Iregua
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