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Economía en La Rioja

Las Sierras de La Rioja, al igual que el resto de las zonas de montaña, han experimentado importantes transformaciones socioeconómicas.

Estos cambios, ligados al hundimiento de sus principales actividades económicas, han tenido como consecuencia el abandono generalizado de la población serrana y su emigración hacia centros urbanos con posibilidades de trabajo en la industria y los servicios.

Es así como la población ha descendido notablemente. Este proceso, originado por diversos motivos como las crisis del sector ganadero y de la agricultura de autoconsumo, o la pérdida de competitividad de la industria local en relación con los centros de producción del Valle del Ebro, ha tenido, sin embargo, un desigual impacto en las diferentes comarcas de montaña.

Agricultura y ganadería

En la actualidad, y salvo excepciones de núcleos especializados en actividades secundarias y terciarias, la economía serrana está basada en la actividad ganadera de tipo extensivo, generalmente vacuno, menos necesitado de mano de obra que el ovino.

La agricultura prácticamente ha desaparecido de la montaña, y se mantiene en el fondo de los valles, caso de los prados del Valle del Oja, de las huertas de los ríos Najerilla y Linares o en los piedemontes de la Sierra, entre San Millán de la Cogolla y Anguiano.

Industria

Su reducida actividad industrial está concentrada en sectores como la madera (Ezcaray y Ortigosa de Cameros), el textil (Ezcaray y Enciso) y los embutidos (Laguna de Cameros).

El creciente sector turístico se manifiesta en un pequeño número de localidades como Ezcaray, Torrecilla en Cameros, El Rasillo de Cameros y Arnedillo, aunque está comenzando a extenderse, a través de la demanda de viviendas de segunda residencia, a la mayor parte de la Sierra. Ligado al desarrollo de este último sector comienza también a crecer la actividad constructiva, fundamentalmente dirigida a la rehabilitación de viviendas.

Economía en el valle del Oja

El Valle del Oja, a diferencia del resto de las sierras riojanas, ha sufrido un proceso de regresión de menor intensidad, gracias al desarrollo del núcleo de Ezcaray.

En efecto, esta localidad desarrolló entre los años 30 y 60 una gran actividad industrial en el sector de la madera, lo que le permitió a pesar de perder población a partir de los años 60, mantener un importante núcleo de población.

Posteriormente, cuando la crisis demográfica afectó más intensamente a las zonas de montaña, comenzó a desarrollarse en la comarca una incipiente actividad turística de carácter estival, que más tarde se vio apoyada por la creación de la estación de esquí de Valdezcaray.

Como resultado de este proceso, más del 90% de la población activa de Ezcaray está ocupada en la industria y los servicios.

En el resto de la comarca la actividad mayoritaria es la ganadería, con un importante peso del ganado vacuno de leche, aprovechando la base territorial de las praderas del Valle del Oja. Sin embargo esta actividad no ha podido evitar la despoblación de sus núcleos rurales de menor tamaño, caso de algunas aldeas como las del Turza en Ezcaray.

Economía en la cuenca del Najerilla

En la cuenca del Najerilla, los municipios que atraviesa el sendero San Millán de la Cogolla, Tobía, Matute y Anguiano, mantienen una economía mixta agrícola, ganadera y forestal.

Además estos núcleos se benefician de su facilidad de comunicaciones con los centros urbanos del Valle del Ebro para acceder a puestos de trabajo en la industria y los servicios, residiendo la población en los citados núcleos.

Son municipios situados a caballo entre la Sierra y el Valle, que aún mantienen importantes masas forestales de hayas y robles en sus zonas altas y tierras de cultivo en el fondo de los valles. Su importante riqueza natural, con extensos bosques y magníficos paisajes de montaña en las cuencas de los ríos Cárdenas, Tobía, Valvanera y en el propio Najerilla, así como el atractivo de su patrimonio histórico-artístico con los monasterios de San Millán de la Cogolla y Valvanera, atraen a un número considerable de personas durante el verano y los fines de semana.

La infraestructura turística de la zona no está muy desarrollada y se centra en Anguiano, Valvanera y, y próximamente, en San Millán de la Cogolla y Berceo.

Economía en el Camero Nuevo

En la comarca de los Cameros, ligada históricamente al auge de la ganadería trashumante entre los siglos XVI y XIX, la regresión socioeconómica también fue importante, aunque afectó más intensamente a la cuenca del Leza.

En el Camero Nuevo ha sido la actividad turística, desarrollada a partir de las facilidades de comunicación con la capital regional, Logroño, y de un entorno natural bien conservado y muy atractivo para el ocio, lo que ha permitido una menor dependencia del sector ganadero.

El aprovechamiento turístico del Embalse González-Lacasa y la proliferación de viviendas de segunda residencia, e incluso de urbanizaciones como las de El Rasillo de Cameros o Torrecilla en Cameros, así como los alojamientos rurales del lugar, han sido factores que han favorecido el crecimiento de este sector en la zona.

En otros casos, la actividad forestal, caso de Villoslada de Cameros y Ortigosa de Cameros, ha complementado su economía básicamente ganadera y evitando la emigración masiva de la zona.

Economía en el Camero Viejo

En el Camero Viejo la población vive mayoritariamente de la actividad ganadera, una vez desaparecida la agricultura de subsistencia, y los núcleos de población no suelen sobrepasar los 100 habitantes, salvo en los casos de San Román de Cameros y Laguna de Cameros.

En muchos municipios la despoblación fue tan intensa que fueron abandonados totalmente, y hoy día tan sólo es posible encontrar un montón de ruinas en su lugar. Los problemas de comunicaciones con el Valle del Ebro, el abandono de sus pueblos y la degradación generalizada de su medio natural están dificultando hasta el momento el crecimiento de actividades terciarias en esta comarca.

Un hecho frecuente en todas las zonas de montaña es la recuperación y rehabilitación de los pueblos originada por la vuelta de los “hijos del pueblo”, descendientes de los que emigraron en los años 50 y 60, y que han convertido estos núcleos en lugares de segunda residencia y de veraneo, caso de la aldea de Torremuña que bordea el sendero.

Economía en el Alto Cidacos

La comarca del Alto Cidacos también ha experimentado una importante sangría demográfica en las últimas década, quizás mayor si se tiene en cuenta que localidades como Munilla y Enciso tenían a principios de siglo una importante actividad industrial dedicada principalmente a la producción de zapatillas y paños.

Dificultades tales como su alejamiento de los ejes de desarrollo del corredor del río Ebro o problemas de crecimiento y comercialización, ocasionaron el traslado de sus centros industriales a núcleos como Arnedo, Calahorra o Logroño y el hundimiento total de la comarca.

Hoy en día, la mayor parte de la población se dedica a la ganadería extensiva, salvo en el caso de Arnedillo, que, gracias a su balneario de aguas termales, ha desarrollado una importante infraestructura turística, y cuyos efectos pueden extenderse a otras poblaciones como Munilla y Enciso. Así mismo, el descubrimiento de un valioso patrimonio paleontológico extendido por todo su territorio está favoreciendo la llegada de numerosos visitantes, atraídos por la llamada “ruta de los dinosaurios”.

Economía en el Alto Alhama

A pesar de verse también afectada por estos procesos de despoblación, la comarca del Alto Alhama ha conseguido mantener una parte importante de su población gracias a la diversidad de sus fuentes económicas.

Esta zona de transición entre la Sierra y el Valle del Ebro, mantiene todavía, gracias a la mayor mediterraneidad de su clima,una actividad agrícola centrada en las vegas de los ríos Linares, Alhama y Añamaza, junto a la tradicional ganadería dedicada al ovino, que se ven complementadas con la existencia de un pequeño tejido industrial y con la realización de labores manuales a tiempo parcial en la fabricación de alpargatas para la industria del calzado de Arnedo.

Además, una parte de la población local realiza trabajos agrícolas y forestales fuera de la comarca, todo lo cual define una economía muy diversificada, que ha evitado la despoblación de la comarca y le permite contar con un potencial demográfico de cara al futuro. La puesta en marcha de balnearios como los de Grávalos o Cervera, el aprovechamiento de su patrimonio paleontológico, arqueológico – yacimiento de Contrebia Leukade en Aguilar del Río Alhama – y geológico – piritas de Navajún- pueden reactivar en el futuro la economía de la zona.

Fuente

La fuente procede del Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural

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