La Rioja en los Siglos XII al XVI

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La Rioja en los Siglos XII al XVI

El fuero de Logroño otorgaba derechos, pero implicaba también obligaciones. La ciudad de Logroño a lo largo de estos siglos se vió involucrada en continuos conflictos, donde el territorio de La Rioja y sus ciudades a menudo eran utilizados como moneda de cambio en los pactos y alianzas posteriores a las guerras.

En la mayoría de los casos, los logroñeses permanecieron leales a la Corona de Castilla.

El primer episodio tiene lugar con motivo de la muerte de Alfonso VI, cuando Logroño y el resto deLa Rioja se vieron envueltos en la lucha que sostuvieron por Castilla los López de Haro contra Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Navarra, que en 1.134 se apoderó por un breve tiempo de las tierras riojanas (murió en 1.135). Al acceder al trono Alfonso VII, rey de Castilla y León, recuperó de nuevo las tierras prometidas.

Ocupación navarra

En 1162 Logroño se vio de nuevo ocupada por las tropas del rey navarro, Sancho el Sabio, y entre 1163 y 1173 La Rioja pasó de nuevo a manos navarras, aprovechando la minoría de edad de Alfonso VIII. Pero ese mismo año, proclamado ya rey de Castilla y aliado con el de Aragón, inició la recuperación con la plaza de Quel y otras plazas de la rioja oriental.

Superioridad castellana

La superioridad de las tropas castellanas era tal y el rey navarro tenía tanto empeño en conservar las tierras riojanas, que ambos monarcas llegaron al acuerdo de someterse al arbitraje del rey Enrique II de Inglaterra en 1176. Al año siguiente, llegó el laudo del rey según el cual Navarra perdía la práctica totalidad de sus posesiones riojanas. Pero el acoso navarro no cesaría y cualquier circunstancia favorable o pretexto serían suficientes para volver a las andadas. En los 300 años posteriores siguió habiendo episodios de conflicto, en los que Logroño jugó un papel importante, como veremos más adelante.

La paz cristiana

Un paréntesis en medio de esta rivalidad fué la llamada ‘paz cristiana ‘como consecuencia de la gran cruzada que organizó el Rey Alfonso VIII de Castilla junto con el Arzobispo de Toledo Jiménez de Rada y el Papa Inocencio III para lanzar una gran ofensiva contra los almohades musulmanes que dominanban Al- Andalus desde el S. XII y que amenazaban con atacar Toledo e invadir de nuevo la península (derrota de Alarcos) con la ayuda de las hordas bereberes organizadas por ellos. El monarca castellano, mediante pactos con los reyes de León, Aragón (Pedro II), Portugal (Alfonso II) y Navarra (Sancho VII), consiguió reunir en Toledo a principios del verano un gran ejército con el fin de plantar cara a las huestes almohades – que doblaban en número a las cristianas – capitaneadas por el caudillo Mohamed Al- Nasir. El 16 de Agosto de 1212 en los llanos de la Losa o Navas de Tolosa, castellanos (con el riojano Don Diego López II de Haro como abanderado), leoneses, aragoneses, portugueses y navarros derrotaron de forma abrumadora al ajército musulmán.

Otro episodio de conflicto tuvo lugar, en 1336 cuando el capitán y gobernador de Logroño, Don Ruiz Díaz de Gaona, con sólo dos hombres, impidió el paso sobre el puente del ejército navarro, que venía de vencedor a las órdenes de Gastón, Conde de Foix. Don Ruiz mandó cerrar las puertas del puente y de la ciudad y a sus tropas retirarse dentro del recinto amurallado. Luego, ordenó a sus dos hombres cortar un arco del puente y, al intentar saltar por el arco cortado, jinete y caballo se precipitaron en el río, muriendo ahogado para salvar a la villa y sus habitantes del ataque enemigo.

Guerras por la corona de Castilla

Las guerras fratricidas por la corona de Castilla entre los hijos de Alfonso XI, Pedro el Cruel y Enrique de Trastámara, libradas por esos años (1360-1368), tuvieron como escenario varios puntos de La Rioja (2 batallas en Nájera) y Navarra (Viana) y la ciudad de Logroño, junto con Vitoria y Salvatierra, fueron entregadas por ambos pretendientes, como monedas de cambio, al rey de Navarra pero, tras la victoria de Enrique (Pedro había muerto guerreando en Campos de Montiel – Albacete) y una vez proclamado rey de Castilla (primero en Calahorra y después en las Huelgas, Burgos), éste comenzó a reclamarlas.

Hubieron de intervenir como árbitros el papa y el rey de Francia y, en 1373, el Cardenal Guido de Bolonia emitió el fallo, que no contentó a ninguna de las partes. Logroño y Viana se vieron envueltos en una lucha entre las dos potencias por esta causa y Castilla arremetiócon grandes contingentes de tropas contra Navarra, llegando hasta Pamplona y sometiendo a riguroso asedio las plazas de Viana y San Vicente. Todo terminó con una honrosa capitulación: Carlos ‘el malo’ de Navarra, en clara inferioridad militar, negoció la paz con Castilla y los dos monarcas firmaron las llamadas ‘Paces de Briones’ (1379). En este tratado Castilla impuso unas condiciones casi humillantes para Navarra y ésta se vio obligada a entregar en rehenes sus 20 mejores castillos entre ellos, Viana, San Vicente, Zúñiga, Tudela … etc. y la ciudad de Logroño con su castillo, capítulo importante dentro del tratado, pasaba a manos castellanas, podemos decir, de forma definitiva.

El protocolo de Estella

Sin embargo, la vieja pretensión sobre La Rioja seguía latente y Navarra pocos años más tarde, recuperaría gran parte de las plazas perdidas en Briones por medio del protocolo de Estella, firmado en 1386 entre los sucesores de Enrique y Carlos, Juan I de Castilla y Carlos III, ‘el noble’.

En 1410 el obispo de Calahorra, don Diego de Zúñiga, celebró sínodo en Logroño y fue este prelado quien hizo trasladar la Colegiata de Albelda a la Iglesia de Santa María de la Redonda de Logroño.

Logroño recibe el título de Ciudad

Poco después, en 1431, el rey de Castilla, Juan II, concedió a Logroño el título de ‘ciudad’ y el 20 de Julio de 1444, los títulos de ‘Muy Noble y Muy Leal’. A partir de entonces, Logroño siguió creciendo y se consolidó como plaza importante en el Siglo XVI.

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