Logroño resiste el asedio francés

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Logroño resiste el asedio francés

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Logroño, resiste el asedio francés
En un clima político tan enrarecido la ciudad de Logroño protagoniza una de las hazañas más gloriosas de su historia en medio del enfrentamiento entre dos grandes potencias que pugnan por la hegemonía de Europa: El incipiente imperio español y Francia.

Coronación de Carlos I como emperador

La coronación de Carlos I como emperador desató de inmediato las hostilidades del rey de Francia, Francisco I, aspirante también a la corona del imperio, pues sus ambiciosos planes se habían visto truncados.

El ataque había que dirigirlo a los puntos más vulnerables del rival en ese momento: Navarra, Castilla y Lombardía (Italia).

Así, bajo el pretexto de ayudar al destronado rey de Navarra, Enrique de Albret, a recuperar su reino, envió un poderoso ejército que tomó Fuenterrabía, fijando allí su cuartel general. Al mando de las tropas francesas estaba el conde Andrés de Foix o ‘Asparrot’ (Señor de Asparren), que invade Navarra, pone cerco a Pamplona (en cuya defensa cayó herido el joven Ignacio de Loyola) y la conquista, gracias al apoyo de algunos navarros partidarios de restablecer su monarquía perdida pocos años antes.

El ejército francés victorioso, reforzado con voluntarios navarros y comuneros, tras rebasar las plazas de Estella y Viana llega a las puertas de Logroño, proponiendo su rendición, para proseguir su campaña y penetrar en tierras de Castilla. Pero ahí estarían los logroñeses para impedírselo: el capitán de las fronteras, Don Pedro Vélez de Guevara, convocó junta general del pueblo en la Iglesia de Santiago y mandó a Asparrot la siguiente misiva: ‘Logroño no abrirá sus puertas al enemigo, interim uno de sus habitantes tenga vida para combatir. Nos defenderemos hasta la muerte’.

La batalla

El cerco se formalizó el 24 de Mayo y los ataques (con 29 cañones), escaramuzas, combates y pérdida de vidas humanas fueron numerosos hasta el 10 de Junio, cuando la escasa guarnición de la ciudad junto con valerosos habitantes atacó por la noche el campamento enemigo, infundiendo confusión y temor en las tropas atacantes, advirtiendo a los soldados que se acercaba Antonio Manrique, Duque de Nájera, con un ejército de 20.000 hombres.

Ante semejante amenaza, Asparrot mandó levantar el asedio y huyó con sus tropas en desbandada. Al día siguiente, 11 de Junio, la ciudad celebró la victoria y juró el ‘voto de San Bernabé’.
Desde entonces la ciudad celebra este día como fiesta local y en recuerdo de aquélla gesta, la ‘Cofradía del pez’, fundada en esas fechas, reparte entre el público junto a la muralla del Revellín más de 2.000 raciones de un pan, un pez y un jarrito de vino, año tras año.

Según la tradición popular, la resistencia fue más llevadera gracias a que los logroñeses, por los pasadizos de sus bodegas, burlando la guardia enemiga, conseguían llegar al Ebro por la noche y abastecerse de peces para la población.

Carlos V

Nos queda otro recuerdo de esta gesta en el escudo de Logroño: El emperador Carlos V concedió a la ciudad el privilegio de poner en él ‘las tres flores de lis de Francia’, como premio a su lealtad.

En 1523 Carlos V visitaría de nuevo Nájera y Logroño y de esa época quedan como testimonio de las aportaciones que hizo el monarca, la puerta de la muralla del Revellín en Logroño y la puerta de Carlos I en Nájera, ambas con el escudo de armas del emperador, así como el imponente Claustro de los Caballeros de Santa María la Real y otras obras del S. XVI en las iglesias de Palacio, La Redonda, Santiago etc.

Felipe II

Otra visita regia importante fue la de Felipe II en 1592, que vino acompañado del infante Felipe y de su bella hija Isabel Clara Eugenia.

Cada acercamiento regio a La Rioja mejoró las concesiones de mercados y ferias o creó otros nuevos, como el mercado franco condedido a Logroño por los Reyes Católicos en 1494 y mejorado en 1559.

Por esos años se funda el primer colegio de los Jesuitas en Logroño, que jugaría un papel importante en los siglos posteriores como foco difusor del humanismo y de cultura ‘popular’ en la ciudad.

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