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Beatos Mena y Navarrete

Alonso de Mena y Navarrete nació en Logroño el 3 de febrero de 1578; Alonso de Navarrete y Mena nació igualmente, en Logroño el 21 de septiembre de 1571.

Ambos fueron bautizados en la imperial iglesia de Santa María de Palacio.

Fueron entre sí primos carnales, tuvieron el mismo nombre, Alonso, los mismos apellidos, aunque en orden invertido, los dos estudiaron juntos en Salamanca, los dos fueron religiosos dominicos, los dos mártires en el Japón y los dos beatificados por el mismo pontífice Pío IX, en la misma fecha, 7 de julio de 1867. No es extraño, por tanto, que el pueblo los haya unido en la misma devoción y culto, e incluso en la misma placa que da su nombre a una de las calles logroñesas.

Fray Alonso de Mena pidió ser destinado a las misiones de Filipinas, adonde llegó en 1602, cuando tenía 24 años de edad, pero pocos meses después, la obediencia le llevó al Japón, misionando con gran fruto las provincias de Omura, Firando y Fixen.

Llegó la persecución decretada por el emperador Dayfusama.

Fray Alonso de Mena fue hecho prisionero en 1619 y estuvo dos años y medio en diversas cárceles, increíblemente crueles. Por fin, fue martirizado con veinticinco más, en el suplicio de la hoguera, en Nagasaki, el 9 de septiembre de 1622.

Fray Alonso de Navarrete también fue destinado a Filipinas, adonde llegó en 1598, pero tuvo que volver a España por su delicado estado de salud. Restablecido, volvió de nuevo a Filipinas en 1611, reclutando a treinta religiosos más que le acompañaron. Al año siguiente fue a Japón, donde fundó una casa para recoger a niños abandonados y una hermandad de la caridad.

En 1617 se ofreció para ir al puesto de más peligro, Omura, donde sostuvo la fe y alentó a los cristianos perseguidos. Por fin, fue él mismo detenido y ejecutado con tres golpes de catana, en la isla de Tacaxima, el 1 de junio del año 1617.

El beato Navarrete es uno de los principales personajes en el drama misional de Lope de Vega, titulado “Los primeros mártires del Japón”. Lope hace de él una semblanza biográfica, y luego añade:

…Son tantas
sus virtudes, que imposible
será mi lengua a contarlas.
Es piadoso, es temeroso
de Dios, tiene las entrañas
Llenas de gran caridad.
No reposa ni descansa
Predicando el Evangelio.

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