Francisco Antonio Ramírez de la Piscina

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Francisco Antonio Ramírez de la Piscina

Nació en Ábalos y fue bautizado en su iglesia parroquial el 14 de marzo de 1665.

Hizo una brillante carrera en la universidad de Salamanca, licenciándose en leyes en 1694. En 1701 y 1702, ganó por oposición las cátedras de “Instituta y Código”.

Ejerció la judicatura del estudio de la Universidad y la metropolitana de la provincia de Santiago.

El cardenal de Toledo le dio una canonjía en 1704 y, sucesivamente, el arcedianato de Alcaraz, plaza en el consejo de la gobernación del arzobispado y las vicarías de Madrid y Toledo.

En 1713 le nombró el rey para una plaza del Supremo Consejo de la Inquisición.

En 1715 fue nombrado por breve apostólico Comisario General de Cruzada.

Después de echado de la Corte el cardenal Alberoni, Felipe V consultaba a Ramírez de la Piscina los asuntos más arduos del gobierno, como lo atestiguan los excelentes escritos expedidos de su mano que se conservan en su familia.

Por derecho hereditario fue patrono de la Divisa, Solar y Casa Real de la Piscina, venerable institución nobiliaria de La Rioja, fundada por don Ramiro, casado con Cristina Elvira, la hija mayor del Cid, en el año 1110, institución felizmente restaurada en nuestros días, recayendo el derecho de patrono en la persona de don Francisco Fernánadez de Navarrete, marqués de Legarda.

Don Francisco Antonio Ramírez de la Piscina murió en Ábalos el 22 de septiembre de 1724. Fue enterrado en la capilla de San Antonio, mandada edificar por él dentro de la iglesia parroquial, donde puede admirarse todavía su sepulcro y sobre él una magnífica estatua orante del difunto.

No menos ilustre que él fue su tío don Juan Ramírez de la Piscina, nacido en Ábalos en 1638, y muerto también en Ábalos, con gran opinión de santidad, el 24 de octubre de 1707. No queremos detenernos en la descripción de su densa biografía, sino tan sólo decir que tuvo confidencial amistad con los hombres más eminentes de su tiempo. Se conservan todavía en su familia, y sería muy interesante publicar, cartas que le dirigían el cardenal Aguirre, el obispo Lepe y otros muchos prohombres de aquel tiempo.

Francisco Antonio Ramírez de la Piscina
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