Don Pedro Manrique III de Lara

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Don Pedro Manrique III de Lara

Don Pedro Manrique de Lara, llamado “el Forte”, nació en el año 1443, y murió en Navarrete el jueves 1 de febrero de 1515, siendo trasladado su cadáver a Nájera para ser enterrado en el panteón que él mismo había mandado construir dentro del iglesia de Santa maría la Real, pocos años antes.

No es fácil resumir su intensa actividad militar y politica en los años que le tocó vivir, iniciados en su juventud, pues a la edad de 15 años sucedió a su padre en los grandes estados nobiliarios que poseían y que sería prolijo enumerar.

A los 20 años ya tuvo ingreso en el Consejo Real. Fue decidido partidario del enlace de la reina doña Isabel de Castilla con el rey don Fernando de Aragón, contribuyendo grandemente al feliz resultado de esta boda que trajo como consecuencia la unidad de España.

En momentos difíciles para uno y otro reino, allí estaba en primera fila don Pedro Manrique de Lara defendiendo a sus Soberanos.

El rey Fernando le confió la capitanía general de la frontera de Jaén y de su reino, lo que desempeñó con tal eficacia que se le concedió el título a perpetuidad, para él y para sus descendientes, de duque de Nájera.

Acompañó a don Fernando la primera vez que penetró en el reinode Granada y contribuyó eficazmente a las conquistas de Ronda, Marbella, Vélez-Málaga, Málaga, Baza y la misma ciudad de Granada.

En 1503 se le concedió el honor de ser el padrino de pila del infante don Fernando, hijo de los archiduques, y luego emperador de Alemania. Al morir doña Isabel, mantuvo una lealtad a toda prueba a su hija doña Juana, baja la legítima administración de don Felipe, su marido.

El día que éste murió, 25 de septiembre de 1506, graciasa la energía del duque de Nájera, “el duque Forte”, se evitó en Burgos una revuelta militar gravísima, y en ese mismo día entró a formar parte del Consejo de Regencia bajo la presidencia del cardenal Cisneros.

Durante la segunda regencia del Rey Católico permaneció retirado en Nájera, de donde no salió hasta que, ocurrida la invasión de los franceses en 1512, acudió presto a defender a don Fernando, llevando consigo una división de 3000 infantes y 1200 caballos; y nombrado capitán general del ejército, obligó a los franceses a levantar el sitio de Pamplona, y repasar los Pirineos.

Ésta fue su postrer hazaña. No podemos cerrar esta semblanza sin citar el retrato que del duque de Nájera hizo en verso el autor del siglo XVI, casi contemporáneo del duque, don Bartolomé Torres Naharro:

Solo a virtudes sujeto
Donde quiera
Hecho de modo y manera
Como dicen tal lo quiero,
Con sus contrarios de acero
Con sus amigos de cera
No las manos en los senos
Regalado,
Más buscando honor y estado
Para sí y para Castilla
Narciso sobre la silla
Y en el arnés estampado
Dejó su cuerpo a la tierra
Cuyo fuero
Dejando su fama entera
Como sus obras dan fe
Duque de Nájera fue
Mas rey de los hombres era.

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